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Crónicas (curso en La Fenasosa)
Parecía que nunca iba a llegar, pero finalmente estamos de camino al Bikepark La Fenasosa, en la provincia de Alicante.

Aproximadamente un mes y medio antes un grupo de socios, alentados por César Díaz y por mi, habíamos decidido apuntarnos a un curso de iniciación al DH impartido por Chus Castellanos. La gente no terminaba de decidirse y cuando por fin cerramos un grupo (reducido) llegamos tarde y nos quedamos sin plazas, así es que hablamos de dejarlo para el siguiente (la verdad es que pensaba que para una vez que César y yo habíamos convencido a alguien del Club era una pena quedarse sin plazas. Creía que el tema se diluiría y otra vez nos iríamos César y yo solos a Alicante). Y, sin saber muy bien cómo, pasamos de cuatro socios para el primer Curso a once para el segundo. La verdad es que todos se fue liando como un ovillo, a Chus le tenía un poco mareado, a la gente del Bikepark también. Hubo una semana que cada día añadía una persona más a la lista. Llegó un momento en el que Chus me insinuó que en vista del número de Madroños que íbamos se podía haber organizado un Curso sólo para nosotros (para el siguiente estaría bien. Os mantendremos informados). Y, mientras tanto, cruce de correos con el profe, el Bikepark, entre nosotros. No los he contado, pero debieron ser unos doscientos y bastantes. Los contenidos de lo más variado: previsiones metereológicas; nuevas camisetas Madroño DH personalizadas; consejos para los “novatos” del tipo ventajas y desventajas del pedal de plataforma, gafas de máscara si o no, vendo casco integral y peto, presto coderas, quién quiere un juego de ruedas gordas, etc. Qué locura...

Llegando a Banyeres hacemos una parada para reagrupar y entrar juntos a La Fenasosa. Uno de los coches tardará más. En el Bikepark nos están esperando. Hacemos el reparto de habitaciones y bajamos a aperitivear antes de la cena (costumbre típica del lugar. No hay comida sin aperitivo anterior ni café posterior. Y por la noche el correspondiente digestivo etílico).

Chus nos había convocado temprano para poder charlar un rato después de la cena, pero él sale tarde de Madrid y llega después de que hayamos acabado. Así es que el briefing lo dejamos para el día siguiente. Quedamos a las 9.00 h

En el Bikepark alucinan cuando se levantan y ven que los Madroños llevan ya una hora y pico o más despiertos dando vueltas por el lugar. Ellos no saben de la diferencia horaria XC-DH y nosotros tampoco. Creo que deben pensar que después de un día entero bajando ya nos “relajaremos”.

Desayuno, charla y al camión. Vamos a la “Bambi Line”. Pista verde fluida, con sus pequeños dobles, mesetas y peraltes. Nos graban a todos y el profe nos hace las correspondientes correcciones. Volvemos a hacer la misma bajada. Esta vez bajamos todos un poco mejor. Cambiamos de pista. Nos vamos a la segunda parte de la “8”. Muy parecida a la “Bambi”, pero con más pendiente, saltos más grandes y alguna que otra piedra. Lo primero que toca es aprender a saltar. Digo aprender, porque la cosa no va de tirar del manillar ni de los pedales, ¿verdad?. Repetimos pista y aprendemos a peraltear, elegir trazada, etc. Y, sin darnos cuenta, son las 13.30 h. A comer (primero el aperitivo). Todo riquísimo, como siempre. Y, con el café, sesión de video. Que mal lo hacemos todos. No se si en un día y medio vamos a solucionar algo.

Volvemos a coger las máquinas. Pero esta vez nada de remonte. Haremos unos ejercicios en una zona prácticamente plana, detrás de la casa. Hay que j……se con lo grande que es el Bikepark y la cantidad de pistas que tiene. No puede ser. Veo que nos vamos sin catar nada. Vamos a hacer “algo”. Una “1”, un Wood Park, aggg. Pues nada, a dar vueltas alrededor de los conos. Que puedo decir, es increíble la cantidad de cosas que se pueden aprender en un espacio tan pequeño y la de vicios que se pueden corregir. De un plumazo aprendemos a centrar la posición encima de la bici, a curvear con la velocidad adecuada, a afrontar cortados. Ahora si que vamos al camión. Hay que poner en práctica lo aprendido. Repetimos pistas. Parece que la cosa fluye un poco más que esta mañana. Acabamos haciendo las pasarelas de madera casi de noche. Como siempre, César se sale. Pensaba que le daba a la de cuatro metros. Claro que el profe nos demuestra lo que es saltar de verdad. Y, por hoy, se acabó la bici.

Ducha, aperitivo, sesión de video y fotos, cena, partido, digestivos y a la cama. Mañana más.

Hoy domingo hay algún Madroño que también madruga algo más de lo necesario, pero sólo alguno. Las vueltas al circuito de conos el día anterior han pasado factura. Que sueño. Bendito Soplao.

Volvemos “al camino”. Calentamos en pistas conocidas y nos disponemos a afrontar nuevas bajadas. El día de hoy va a consistir en repetir las técnicas aprendidas ayer, parando en zonas singulares del Bikepark, como el Caracol o la pasarela de la “pista1” donde yo me pego la toña del fin de semana, sin consecuencias. Seguimos bajando hasta la hora de comer. Decidimos que ya que hemos hecho el esfuerzo de venir hay que aprovechar, así es que por la tarde también montamos. El profe es el primero en subirse al camión. Bajamos y bajamos más y acabamos en el Wood Park donde para alguno de los Madroños es la primera toma de contacto con las maderas. Apuros, resbalones y risas. Ningún incidente que mencionar y todos muy contentos. Volvemos a la casa, nos duchamos, recogemos, comemos algo y regresamos a Madrid. En los coches hablamos mucho del fin de semana, del Club, de proyectos futuros con la bici.

Hemos pasado un fin de semana estupendo, pero eso era previsible. El grupo de amigos, la bici de por medio, El Bikepark, sus dueños, el buen tiempo. Todo jugaba a nuestro favor.

Para la próxima más y mejor.

TOÑO

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